| Existen algunos trucos que se pueden tener en cuenta para evitar que las altas temperaturas se instalen en el interior de nuestra vivienda.
Es sabido que la temperatura ideal para nuestro cuerpo son los 25ºC, el aire acondicionado en menos grados no sólo incrementará el gasto de electricidad, sino que será perjudicial para la salud.
Para cuidar nuestra salud y reducir el gasto de energía existen algunas pequeñas medidas que harán posible mantener la casa fresca para disfrutar del verano tanto afuera como adentro.
Si estamos por construir una vivienda, lo primero a tener en cuenta es el aislamiento térmico. Empleando criterios adecuados en el diseño y la construcción es posible aislar techos y paredes y mantener la temperatura de los ambientes hasta 10ºC por debajo de la que tendría en una habitación no aislada.
En este tipo de construcciones, tanto las paredes como los techos suelen disponer de un doble muro, con una cámara de aire o capa de aislamiento. Otro dato a tener en cuenta es que en las ventanas se debe evitar el hormigón o materiales similares que reflejen el calor hacia el interior.
La orientación es otro punto de suma importancia al momento de hablar de una casa calurosa. Si se trata de una zona muy calurosa, los ventanales y los balcones deberían mirar hacia el sur y la fachada hacia el norte.
Los árboles y las plantas cumplen un rol importante para mantener una temperatura agradable ya que amortiguan el frío en invierno y crean un ambiente fresco en verano.
Existen también otros trucos para mantener el fresco de las casas sin necesidad de recurrir siempre a los equipos de refrigeración. Instale contraventanas, toldos y/o persianas en las ventanas. También se pueden colocar películas refractoras o láminas adhesivas que se colocan en los vidrios y reducen la acumulación de calor.
Cerrar las habitaciones en las que no hay nadie es una manera de ayudar a que los demás cuartos estén frescos.
Una medida para evitar que la casa se caliente es tratar de mantener apagadas las luces eléctricas la mayor parte de día que se pueda, ya que aunque las lamparitas sean pequeñas, emanan mucho calor. Además se recomienda el uso de lámparas de bajo consumo, que además de ahorrar energía son mucho más frescas que las otras.
Otra buena opción es el uso de lámparas halógenas, ya que no proyectan su calor hacia el ambiente.
Si optamos por el uso de ventiladores de techo debemos fijarlos para que giren hacia la izquierda, de esa manera tirarán el aire caliente hacia el techo.
En el caso de ventiladores de pie, colocarlos de tal manera que expulsen el aire hacia afuera durante el día y al revés por la noche, es decir que impulsen el aire fresco hacia adentro.
Si la casa está rodeada por pisos muy calientes (mosaicos, piedra laja, etc.) conviene aprovechar el momento del riego para mojarlos intensamente para que se refresquen y no emanen calor hasta muy entrado el sol del día siguiente.
Contrario a lo que se cree, mantener las puertas y ventanas abiertas todo el día sólo hará que ingrese más aire caliente. Por el contrario, es recomendable cerrar puertas y ventanas durante las horas de más calor y ventilar la casa cuando el aire del exterior sea más frío, es decir, a primera hora de la mañana o durante la noche.
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